Esta actividad busca mostrar a los niños que algunos animales viven y se desarrollan durante la noche, y que esto no es algo malo ni temible, sino una parte natural y equilibrada del ciclo de la vida. Tiene como objetivo directo despertar curiosidad, respeto y observación por la diversidad de hábitos en la naturaleza y ayudar al niño a desarrollar pensamiento crítico, lenguaje y comprensión del mundo real.